El cirujano dibuja sobre la piel la futura ubicación de los pezones. Luego realiza una incisión de manera circular alrededor de cada una de las areolas. Si la areola es demasiado grande, la incisión se puede hacer dentro de los límites de la misma para poder extraer la parte de su superficie que está más cerca del contorno.
En todo momento la areola y el pezón permanecen unidos a la mama lo cual es muy importante para conservar su irrigación y su sensibilidad. El cirujano realiza una serie de incisiones debajo de las areolas, que le permiten separar el resto de la piel.
Recorta y pliega la glándula de manera que los lugares que fueron previamente marcados y “calados” en la piel para reubicar las areolas coincidan con éstas. Corta y extrae la porción excedente de glándula y piel hasta obtener el volumen y la forma deseados. Luego realiza la sutura.
Entre dos y cuatro horas, según la complejidad de su caso.